Todos hemos tenido la tentación de coger la moto, encender el GPS y salir hacia lo desconocido. Y, aunque ha tenido su magia, también me ha dado algunos dolores de cabeza. Un buen viaje no es solo seguir el mapa, es crear tu propia aventura.
Se dice que un gran viaje se vive tres veces: la planificación, el viaje en sí y luego, una vez que has llegado, ver o compartir las historias, fotos y vídeos que hemos hecho por el camino.
Planificar tu ruta antes de subirte a la moto es la clave para evitar contratiempos y asegurarte de que disfrutas de cada kilómetro. Vamos a compartir un proceso de planificación paso a paso.
1. El mapa en papel: donde empieza todo
Antes de encender cualquier pantalla, coge un buen mapa. Me encanta un buen mapa en papel, sobre todo para tener una visión de conjunto.
- Traza tu ruta: Traza tu ruta con un marcador. Verás rápidamente la ruta, los países por los que pasarás y, lo que es más importante, las zonas que puedes evitar.
Esto te ayudará a darte cuenta de dónde puedes acortar tu ruta si es necesario. - Puntos de Parada: Marca los lugares donde quieres pasar la noche. Esto te dará una idea de cuántos kilómetros tienes que hacer por día para llegar a tu objetivo.
- El Recorrido: El mapa de papel te mostrará las carreteras principales, pero también las secundarias. Y, como sabes, los mejores paisajes raramente se encuentran en las autopistas.
2. Los detalles de la ruta: la tecnología es tu amiga
Con el croquis hecho, es hora de transferir la ruta a tu GPS o app.
- Plataformas de Planificación: Utiliza sitios como Google Maps o ViaMichelin para verificar la distancia, coste y el tiempo de recorrido. Pero, para una moto, lo mejor es usar plataformas que te den la posibilidad de elegir rutas más sinuosas y escénicas, y no las más rápidas.
- Puntos de Interés: Añade puntos de interés a tu ruta. No te limites a hoteles y restaurantes; añade miradores, paisajes, lugares históricos, e incluso ese pequeño bar que viste en un vídeo de YouTube.
- Estaciones de Servicio: Conociendo la autonomía de tu moto, marca las gasolineras a lo largo de tu camino. Este es un consejo de oro, especialmente en zonas más remotas donde las gasolineras pueden ser más escasas. No te olvides de ver el horario de apertura, no vayan a estar cerradas el fin de semana o por la noche por ejemplo.
- Comodidad: No te olvides de cuántos kilómetros es cómodo para ti hacer por día. Disfruta el viaje, contabiliza los tiempos de parada en cada punto de interés, comidas y repostajes. Estamos de viaje y no en una prueba que nos obligue a hacer xx kilómetros por día.
3. La ruta de contingencia: el plan B
Por muy bien planificado que esté tu viaje, surgen imprevistos. Por eso un buen motorista siempre tiene un plan B.
- Ruta Alternativa: Planifica una ruta alternativa en caso de mal tiempo, carreteras cerradas o accidentes. Tener un plan B te ahorrará el estrés de tener que encontrar un camino nuevo a mitad del viaje.
- Contactos de Emergencia: Anota los números de emergencia de cada país por donde pases.
- Seguros: Verifica si el seguro de tu moto cubre los países donde vas a circular, si tienes asistencia de viaje para esos kilómetros de distancia y busca un seguro de viaje que cubra imprevistos.
El veredicto del motorista
Un viaje en moto es sinónimo de libertad y aventura. La planificación de la ruta no pretende quitarte esa libertad, sino darte la tranquilidad necesaria para disfrutar de cada momento.
La moto es la libertad, pero el mapa es tu brújula.
Y tú, ¿cómo preparas tus rutas? Comparte tus consejos en los comentarios.
¡Buenas curvas!





